El iPhone 6 es sometido a la misma prueba de resistencia que la de su hermano mayor con resultados más positivos

¡Ya tenemos la polémica servida! Rara vez el lanzamiento de un nuevo dispositivo de Apple no viene acompañado de alguna polémica, algunas perfectamente fundadas como fue el caso del “Antenagate”, y otras complemente desproporcionadas como está siendo el caso del apodado como “Bendgate”. La aparición de algunos casos en los que el iPhone 6 Plus se había doblado en el bolsillo de sus usuarios dispararon todas las alarmas, acrecentándose con la aparición de un vídeo que demostrada la relativa “facilidad” con la que podía doblarse un iPhone 6 Plus.

En dicho vídeo, que os mostramos justo debajo de estas líneas, se puede apreciar cómo el usuario aplica una fuerte presión debajo de la zona de los botones para controlar el volumen del iPhone 6 Plus. Aunque en el vídeo parece que el dispositivo se doble con relativa facilidad, no seré yo quien aplique esa presión a mi dispositivo.

El mismo usuario también utilizó otros dispositivos de marcas rivales con los que realizó la misma prueba. Entre ellos, podían encontrarse un Moto X, un Nokia Lumia 1020 y un HTC One M8. Por supuesto, el iPhone 6 de 4,7 pulgadas también fue sometido a la misma prueba que su hermano de mayor tamaño para comprobar si se trata de una característica compartida por ambos o afecta únicamente al iPhone 6 Plus.

Tras aplicar la misma presión en la misma zona, el iPhone 6 parece ser mucho menos flexible y susceptible a la torsión que el modelo de 5,5 pulgadas. El resultado final que consiguió el autor del vídeo fue una ligera curvatura, prácticamente inapreciable si la comparamos con el primer vídeo que os hemos dejado. Además, dicha curvatura podía ser eliminada si volvíamos a aplicar la presión en la dirección contraria.

Dispositivos como el HTC One M8 o el Nokia Lumia 1020 han demostrado ser igual o más vulnerables a la presión que el iPhone 6 Plus

En cuanto al resto de dispositivo, en el HTC One M8, la prueba provocó que su pantalla saltara de la caracasa por uno de sus extremos. En el caso del Nokia Lumia 1020, la presión provocó que la pantalla se curvara dejando a la vista diferentes ranuras que volvieron a su posición original cuando la presión desapareció.

Evidentemente, a medida que aumentamos el tamaño del dispositivo y reducimos su grosor, la posibilidad de deformarlo o romperlo aumenta, especialmente si lo llevamos en el bolsillo trasero del pantalón y nos sentamos sobre él. En cualquier caso, no parece ser nada que deba alamar a sus futuros compradores.