La necesidad es algo que se construye, no nace de forma intrínseca con el dispositivo

Aprovechando las horas que son y la falta de noticias destacables, me gustaría abordar un tema que he leído y escuchado cuando se debate acerca de la aceptación del Apple Watch cuando llegue al mercado y su hipotético éxito o fracaso. Uno de los argumentos más seguidos de aquellos que se decantan por la teoría del fracaso es que el Apple Watch no es un dispositivo necesario, a menudo acompañado de frases como “todo lo que hace lo puedo hacer mejor con mi smartphone” o simplemente “se trata de un capricho”.

Según esta teoría, y permitidme que la lleve al extremo, deberíamos ser consecuentes con nosotros mismos y no comprar nada que no fuera necesario. Ahora bien, ¿cómo sabemos lo que es realmente necesario? ¿Existe una necesidad global para todos y cada uno de nosotros? Muchas preguntas se me vienen a la mente, pero me gustaría apuntar algo: la necesidad se construye.

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Remontémonos al boom de los smartphone. Los defensores de esta teoría seguramente habrían afirmado en su momento: “no necesito un smartphone, ya tengo mi teléfono para llamar y mi ordenador hace todo lo que puede hacer este dispositivo y mejor”. Entonces, ¿eran o no necesarios los smartphones? ¿Y ahora lo son?

Seguramente, a estas alturas ninguno de nosotros dudaría de la necesidad de tener un smartphone con nosotros diariamente, por lo que me lleva a plantearme: ¿cuándo el smartphone pasó a convertirse en una necesidad? Si coincidimos todos en esto, y espero que así sea, entonces debemos admitir que nosotros mismos hemos creado esa necesidad, y que no es algo que nació intrínsecamente de la mano de los primeros smartphones del mercado.

Sir Harry Secombe with mobile phone : 1990

El Apple Watch no es necesario, pero lo será en un futuro

Ahora bien, volvamos al tema del Apple Watch. ¿Es un dispositivo necesario y vital para nuestro día a día? No, desde luego que no lo es. Sin embargo, su idoneidad y comodidad al llevarlo puesto harán que en un futuro todavía sin concretar lo sea, sea necesario el hecho de llevar un dispositivo inteligente en la muñeca que nos mantenga permanentemente conectados con el mundo global. Será un accesorio más de nuestro día a día, como ahora lo son los smartphones.

A este respecto, escribí un artículo hace algunos meses en el que hablaba de cómo la comodidad era la verdadera clave del éxito del Apple Watch, os recomiendo que le echéis un vistazo. Llegados a este punto, muchos de vosotros podríais decirme: ¿pero y si el Apple Watch fracasa? ¿Y si los smartwatch no son aceptados?

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Por supuesto, esto es algo que no podemos saber a ciencia cierta, no sabemos si el público dará una oportunidad a este tipo de dispositivos o deberemos esperar a una revolución posterior, probablemente una en la que las batería ya no sean un problema. De lo que no me cabe la menor duda es que se llame Apple Watch o Google Watch, los relojes inteligentes sustituirán a los convencionales en un futuro.

¿Alguien se imagina a la gente llevando Casio’s dentro de 50 años?